No me siento, siento. A secas.
Es una sensación que no alcanzo explicar, son sus ojos. Se me clavan. Porque me mira cada día como si nos acabáramos de conocer, me dedica una leve sonrisa que me limpia por dentro.
Me mira conociendome, pero como a una total desconocida, y sabiendo que aunque no se como se quiere
Sabe que quiero ver sus comisuras, quizá envejeciendo conmigo.
Aunque me considero una enfermedad para cualquier persona que quiere formar parte de mi vida para ella no. Porque ella me mira como si fuera única, como si no fuera dañina.
Me mira con esos ojos aún sabiendo que estoy podrida, como si sabiendo que la puedo romper no le importase.
Me mira queriendo salvarme.
Y me hace sentir a salvo con solo mirarme.
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