Anoche después de un día de sol y cañas, subía a casa por el mismo sitio de siempre cuándo de repente escuché el grito de una niña; sollozaba, y la verdad es que me asusté bastante. No había nadie en la calle y no sabía de donde venía el grito asique seguí mi recorrido a casa.
De nuevo antes de girar la esquina que sube a la calle principal, la niña volvió a gritar. Esta vez parecía que sabía que me estaba alejando y me pedía ayuda.
Me paré y observé, pero no había nadie, aunque algo me decía que esa niña necesitaba ayuda de verdad.
Me asusté y eché a correr. Cuándo llegué a la avenida me tranquilicé un poco pero el grito parecía haberseme quedado en la cabeza y no paraba de resonar.
Al llegar a casa cogí las llaves y abrí sutílmente la puerta para no despertear a mis padres. Me metí en mi cuarto y dado al buen tiempo que hace últimamente me desnudé y entré en la cama con una ganas inmensas de pillarla.
Estaba apunto de caer en lo que llaman la fase REM de sueño cuando de repente, como si estuviera en ese mismo cuarto y en esa misma cama la niña volvió a gritar;
me sobresalté, me levanté sudando de la cama, y de los nervios comencé a llorar
Fui a lavarme la cara en un intento de tranquilizarme cuando me reflejé en el espejo...
En ese momento fue cuándo me dí cuenta.
Me di cuenta de dónde provenía aquel chillido de auxilio..
Me di cuenta de que la niña que gritaba pidiendo ayuda, era yo.