martes, 31 de marzo de 2015

Lo bello del sufrimiento.

Me ha vuelto a ocurrir y hace tiempo que no me pasaba. 
Anoche después de un día de sol y cañas, subía a casa por el mismo sitio de siempre cuándo de repente escuché el grito de una niña; sollozaba, y la verdad es que me asusté bastante. No había nadie en la calle y no sabía de donde venía el grito asique seguí mi recorrido a casa. 
De nuevo antes de girar la esquina que sube a la calle principal, la niña volvió a gritar. Esta vez parecía que sabía que me estaba alejando y me pedía ayuda. 
Me paré y observé, pero no había nadie, aunque algo me decía que esa niña necesitaba ayuda de verdad.
Me asusté y eché a correr. Cuándo llegué a la avenida me tranquilicé un poco pero el grito parecía haberseme quedado en la cabeza y no paraba de resonar.
Al llegar  a casa cogí las llaves y abrí sutílmente la puerta para no despertear a mis padres. Me metí en mi cuarto y dado al buen tiempo que hace últimamente me desnudé y entré en la cama con una ganas inmensas de pillarla.
Estaba apunto de caer en lo que llaman la fase REM de sueño cuando de repente, como si estuviera en ese mismo cuarto y en esa misma cama la niña volvió a gritar; 
me sobresalté, me levanté sudando de la cama, y de los nervios comencé a llorar 
Fui a lavarme la cara en un intento de tranquilizarme cuando me reflejé en el espejo...
En ese momento fue cuándo me dí cuenta.
Me di cuenta de dónde provenía aquel chillido de auxilio..
Me di cuenta de que la niña que gritaba pidiendo ayuda, era yo.

viernes, 27 de marzo de 2015

Tragicomedia de la vida cotidiana II

Estoy hasta los cojones de que la gente piense de más, pensando que así la decisión será mejor.

Lo único que hacemos es  intentar autoconvencernos de que nuestra idea no está bien, y de que si hacemos lo que queremos sin pensar en nadie más que en nosotros mismos, alguien acabará saliendo perjudicado... ¡Joder, a la mierda!
Siempre hay alguien que sale perjudicado pero eso no lo sabremos jamás, porque nunca actuamos como queremos. Y al final nos jodemos nosotros.
Pensar, pensar y pensar.. para llegar a la conclusión de que no estás haciendo lo que quieres.
Y para colmo pensamos por las otras personas... y eso pensamientos se resumen en preguntas estúpidas con una respuesta que jamás sabremos porque nunca preguntamos... Joder, estamos muy poco inspirados para haber estado toda la vida ensayando, y amámos los escombros sólo gracias a nuestra magnífica imaginación.
En mi rincón de pensar hay una cama ajena, música y la extraña sensación de que no hay nada que pensar... 

Mi objetivo ahora mismo es respirar tranquila, no obstante el cajón de las cosas que no entiendo está repleto de personas y tú sobresales... a ver si te decides ya a dejar de pensar y empiezas a disfrutar(me) un poco.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Tragicomedia de la vida cotidiana.

Cómo suelo hacer; fingiré que me he ido, y luego, cuando me mires, volveré. 
Desde el primer momento pensé que esa mirada podría hacer conmigo lo que quisiera, y creo no equivocarme. 
Siempre he sido amante de los escombros, o , de estar triste y no querer saber el por qué, o , partidaria de los: "espera, que me pongo la coraza y bajo..." Resulta parecido a lo que pasa con esos ojos. 
Se que no son buenos para mí, pero yo los sigo mirando porque me encanta lo que me dicen. Por otro lado intento evitarlos, pero a veces noto que me observan y no me puedo resistir a devolverles las palabras, aunque tal vez expresar los sentimientos no sea buena idea, qué se yo... De ciertos sentimientos no te desprendes nunca y me gusta pensar que así debe ser, aunque a veces somos un público muy exigente para lo que queremos.
Pero a lo que iba; las miradas son demasiado y siempre les he tenido un especial cariño a aquellos ojos que saben como mirar y en que momento hacerlo. Hay silencios que merecen la pena ser escuchados, y qué mejor que con una mirada como esa de por medio.

Unos minutos de publicidad y seguimos con este desconcierto...

viernes, 20 de marzo de 2015

Las patas de la mentira.

¿Cúal fue la mentira más grande que tus padres te contaron de pequeño?

No me preguntes por los afluentes más importantes de la Península, ni por las ecuaciones de segundo grado, ni por las "Coplas a la muerte de su padre", de Jorge Manrique. En cambio recuerdo el inmenso sabor del ColaJet de limón, la rugosidad de las costras en mis rodillas, la barriga de John Wayne en los westerns de Primera Sesión, la ansiedad por conseguir chapas que no estuvieran dobladas, o la alegría de ver a Santillana marcar un gol.
Recuerdo la manera exacta en la que el asiento de mi padre olía a Soberano; y la frase favorita de mi madre: "¿Te crees que soy el bancospaña?". 
Recuerdo que la felicidad era el primer mordisco del dónut en el recreo de las once. 
Quizá recuerdo todas esas cosas porque estaban entrelazadas con el momento en el que descubrí por fin toda la verdad sobre las mentiras de mi familia.
Yo debía tener once años, o quizá diez, o quizá doce, el día en el que papá vendó teatralmente los ojos de mamá con un paño de cocina y la condujo a ciegas hasta el salón...

miércoles, 18 de marzo de 2015

No combinan mis cortinas con tus entretelas...

Hace mil que no pongo una canción aquí y no se si es por mi estado de ánimo, que El Kanka suele clabarla, o simplemente esa sensación preciosa de escuchar una canción después de tanto tiempo. Pero me ha traído muy buenos recuerdos y es ese tipo de letras con el que te es muy fácil sentirse identificado. Así pues... ¡QUE OS GUSTE!




Yo que nunca supe llegar a mi hora 
hoy me quedé esperándote. 
Y aunque diga mi oculista 
que tengo muy mal la vista 
hoy me quedé mirándote. 

Y pese a que el insomnio me desvela cada noche 
hoy me quedé; soñándote... 

Yo que hablo hasta debajo del agua 
hoy me sorprendí escuchándote. 
Y aunque de puro cobarde 
siempre he sido pacifista, 
hoy te luché; 
y te gané. 

Yo, que siempre he sido de poner tierra por medio 
hoy te vi, y me quedé. 

Aunque soy alérgico a la franela me quedé en tu cama. 
No combinan mis cortinas con tus entretelas 
y aún así hoy cocino en tu cocina, corazón; 
canela en rama. 

Hoy cocino en tu cocina, corazón. 

Yo que siempre fui animal nocturno 
hoy me quedo a ver amanecer. 
Y yo que siempre fui rockero 
hoy te canto por boleros 
ay "si tú me dices ven"... 

Yo que siempre he huido de las modas 
hoy visto Pret a Porter. 
Son las cosas de la vida, 
son las cosas del querer. 
Yo venía de visita, 
yo venía de visita y me quedé. 

Aunque soy alérgico a la franela me quedé en tu cama. 
No combinan mis cortinas con tus entretelas 
y aún así hoy cocino en tu cocina, corazón...
canela en rama. 

En tu cocina, corazón, canela en rama 
En tu cocina, corazón. 

Yo que nunca supe llegar a mi hora 
hoy me quedé esperándote...

domingo, 15 de marzo de 2015

Quién avisa no es traidor...

Elocuentes.
Elocuentes tus palabras y tu forma de mirarme a los ojos.
Elocuentes tus sonrisas, que serían capaces de convencerme de cualquier cosa. 
Elocuentes tus abrazos y las situaciones a tu lado.
Elocuentes tus formas de tocarte el pelo y elocuentes tus ojos mirándome.
La elocuencia para quién no se sitúe contextualmente, es el arte de hablar o hacer cualquier cosa de un modo eficaz, para deleitar a la otra persona. 
Y tú...
La próxima vez que utilices tu arte elocuente para mirarme a los ojos... ¡Pienso besarte!
Porque quién avisa... no es traidor.

sábado, 14 de marzo de 2015

Cartas para Julia.

Julia.
Fue el primer amor de mi vida. Hace ya tiempo de esto. La había conocido en un intercambio de clases. Yo dejé los estudios... no era lo mío. Pero sin embargo, todos los días de la semana, me acercaba a la salida del instituto para encontrarme con ella. Y luego, hacer como si nada, como si pasaba. 
Me tiré 2 años, nada más y nada menos DOS años de mi vida tratando de conquistarla, pero ella por aquel entonces llevaba cinco años con su novio.
Comenzamos a entablar una relación cordial a los ocho meses de curso. La recogía y la acompañaba hasta su casa y así uno y otro día. Recuerdo bromear con ella diciendo "venga, si llevas cinco años y aún no te has casado, esto no tiene futuro, déjale, y vente conmigo" Ella se reía... ¿Sabéis cúal es esa sensación en la que sabeis que os atraéis mutuamente pero ninguna de las dos partes cede para admitir lo evidente? Pues era algo como tal.
El caso... es que, tanto insistir, tanto insistir que al final... ¡TIRÉ EL CASTILLO! Casi ni me lo creía. Después de dos años perdidamente loca por JULIA, lo había conseguido. Al fin, era mía... Odio los adjetivos posesivos; eso de decir "eres mía" suena a objeto, pero para que me entendais. 
Era la típica chica a la que a todo el mundo gusta. Morena, graciosa, y un poquito más bajita que yo. 
El esfuerzo sin duda había merecido la pena. Así que comenzamos a quedar para vernos. 
Solíamos dar un paseo en moto, con mi carnet recién estrenado. Íbamos a cualquier lugar de la ciudad, sin destino... y ahí nos besábamos y manoseábamos. 
Recuerdo que mi cumpleaños se acercaba y yo planeaba con mucho mimo la culminación de mi conquista. 
Una cena para dos, noche en alguna habitación de hotel abuhardillada, un desnudo con "Come together" de fondo... Pero... hasta ese día "respeto"...
Efectivamente... la semana antes de mi cumpleaños, Julia volvió con su novio. Y a mí se me quedó el título de "PAGAFANTAS" muy pequeño.
Me llevé, hasta el momento, el disgusto de mi vida.
Dos putos años de lucha continua en exclusiva para unos días guarros. 
¡Con lo que me gustaba! ¡me traía loca! Ni si quiera... bueno... eso... ¡Dos piedras!
Total, que con 17 años aprendí cosas que ahora te enseñan en cursillos de "coatching" del tipo; "Si esperar a qué todo esté perfecto, nunca ocurrirá"
Hace dos años, después de MUCHOS, vi a Julia por la calle, y paseaba un carrito de bebé. Y a su lado iba el que era por aquel entonces su novio, totalmente "echado a perder" como les suele pasar a los hombres de por aquí... 
A los que no viajan, no ven... y sobre todo NO SE VEN. Ella tiene su carrito, su bebé, su tarugo... y yo... esta historia que contar. 
Fin.

viernes, 13 de marzo de 2015

Salvajes.

Es preciso mordernos la lengua y hacer como si nada. Mirarnos y... dejar que siga la función. Sin pensar qué está bien y qué está mal; sólo hacer lo que plazca, aquí y ahora... ¡Qué le jodan a la filosofía y a sus teorías sobre la felicidad!
Enfádate conmigo, bésame, y luego... luego ya se verá.
¡Sin prisa!
Mírame a los ojos y llámame imbécil, porque no paro de decirte cosas feas.
Y luego, que se yo... veamos una película mientras comento cada una de sus escenas y tú me miras con cara de "cierra la puta boca, o me lo vas a tener que comer pero bien".
Insulémonos, gritémonos, y arreglémoslo como mejor se te ocurra. Follando, por ejemplo.  
Muérdeme, pídeme perdón y seguidamente vuelve a morderme. Contradigámonos.

Yo no se tú, pero estamos a una mirada de destrozar nuestras vidas y a un beso de erizarnos la piel... ¿Qué tal si hacemos las dos?

miércoles, 11 de marzo de 2015

Por amor, amor al arte.

Hoy me ha vuelto a pasar... he tenido una especie de ''sueño'' en el que de la nada, aparezco en un lugar que me es familiar; me subo a un espacio vacío y hay cientos de personas observándome fijamente de una manera extraña.. como si esperasen que hiciera algo.
Todos son desconocidos, aunque siempre veo a alguien que conozco. Y no siempre estoy en el mismo espacio ni lugar. Mi pelo ha cambiado, mi forma de vestir, incluso mi forma de hablar cambia. Ya no soy la misma, soy otra persona. Cambio continuamente de nombre y de aspecto fisico, pero a la gente le parece normal, le gusta.
Ríen o lloran según mi estado de ánimo; me imitan.
Si lloro, lloran, si río.. ellos tambíén lo hacen. 
Y yo comienzo ha hablar, ciñendome a un texto que no pertenece a mi vida. Hablo de mi misma, pero en realidad no soy esa persona. Entonces, cuando decido despertarme del sueño, abro los ojos, y estoy ahí subida, mientras me dan un baño de aplausos...
Es entonces cuando me doy cuenta de que no es un sueño. Me doy cuenta de que la obra a terminado, y el TEATRO está abarrotado, satisfecho con mi trabajo. Cuando salgo de ese espacio, ese escenario, vuelvo a ser yo misma. Pero siempre espero el momento para volver a soñar...

Por amor, mi amor al arte.



viernes, 6 de marzo de 2015

No tendrías que haberlo hecho.

Me has despertado.

Llevaba dormida un par de meses y el cuerpo comenzaba a encangrenarse.
Mi cabeza quería abrir los ojos, pero... pero mis manos estaban paralizadas, mis piernas hundidas y mi pecho... mi pecho había dejado de sentir.
Después de todo, ya me había autoconvencido el hecho de qué nadie podría cambiarlo, pero me has despertado.
Tengo demasiadas legañas en los ojos, de las lágrimas quizá... Porque a pesar de haber estado dormida durante meses, no he descansado; hasta que me has despertado; y odio tener que decirlo, pero aunque me encante, no deberías de haberlo hecho.

No tendrías que haber aparecido, y mucho menos me tendrías que haber despertado...