Invierno y mi capital, no conozco más estaciones salvo la de penitencia.
Sigue lloviendo aquí dentro, me gotean los ojos.El frío no se va, está en los huesos, el frío vive en mi desde hace años.
Envidio a los vivos igual que a los niños.
Entran en mi cama pero duermo sola. Y ya ni duermo,solo bajo los párpados.
¿De cuantas no me despedí tras la noticia? ¿De cuantas lágrimas me arrepentí al segundo?
Firmando cartas que ya no leerás.Contando los días que me quedan en sus memorias y las noches en aquel parque.Lo que más quise, quiero y querré hoy son cenizas.Le hablo a las fotos.
Perdóname por estas lágrimas. Lo siento, perdí la calma.De una madrugada a otra se acabó.
Y Mira que prometí no llorarte nunca más; pero es imposible tío, ya no estás aquí y te echamos de menos. Tus rizos y esos ojos claros aún siguen aquí conmigo. Dep hermano.
Te quiero Darío.