viernes, 16 de octubre de 2015

Sin aliento.

Me consume la idea de no tener valor. Me torturo a mí misma desde hace tiempo, diciendome que debo actuar, debo dar un golpe sobre la mesa y gritar ¡basta! Soy una persona, soy humana, tengo cuerpo, y para los que crean alma. Tengo dos dedos de frente y los pies en el suelo pero, ¿y qué? ¿y qué si no puedo demostrarlo? 
La única manera de sacarlo es ésta, y quizá por eso escrib y deje aquí charcos y charcos de lágrimas y de sangre, porque soy un quiero y no puedo, soy un "grita, pero si lo haces, hazlo en silencio para que nadie pueda oirte". 

Plasmo lo que vivo con letras unidas con orden y sentido porque no tengo valor. No tengo valor a esa adrenalina que todos sentís, no tengo valor a hacerme notar, no tengo valor a hacer lo que me hace feliz, ni tengo valor a dejarlo todo por mi propia felicidad. 

Callo y asiento. Como un jodido preso harto de torturas. Como el secuestrado harto de palizas, como el corrupto pillado o un suicida en sus últimos segundos de vida.

Yo; una más que calla y asiente..

¿Seré capaz de lo contrario..?

jueves, 25 de junio de 2015

Quemadura - Tacto

Busco a tientas entre la oscuridad a tu plena luz tus manos que, aún inquietas, buscan cómo apagarme, cómo lograr bloquearme. No hay manera humana, bestial, ni inmortal de dejar de buscarte cuando me quedo a ciegas.
Te he dicho mil veces que nunca supe mirar a los ojos a nadie como a ti. En realidad no te lo he dicho, pero lo has visto.
Creo que me quedaría en el suelo sentada junto a ti toda la noche cuando te cayeses. Y cuando te callaras, amaría el sonido del silencio que producen tus piernas cuando me enredan, tu cabeza cuando se apoya en mi pecho y el mundo dejando de existir.
Le hemos vencido pulsos a la noche y ahora el día no aparece por aquí.
Busco a tientas entre la oscuridad y me quemo.

Son tus manos, me están tocando.

viernes, 19 de junio de 2015

Estamos ardiendo.

Nos empezó a dar igual el tiempo y el lugar. Ponernos como una moto con un par de caricias en cualquier sitio de la ciudad se había convertido en el día a día... Con un poco de suerte podíamos saciar nuestras ganas de hacérnoslo ese mismo día. Íbamos a casa y no pensábamos en nada ni nadie. Nos besábamos con prisa y fuerza desde el ascensor, abríamos la puerta y nos dirigíamos directamente a la habitación, dónde con algún movimiento torpe conseguíamos tumbarnos en el sofá o la cama sin caernos al suelo o darnos un golpe.
Siempre me gustó llevar el mando de la situación, pero me vuelve loca la capacidad que tiene de mirarme y hacerme vibrar cogiendo su iniciativa latente muchas veces..
Entre risas y torpezas nos comíamos enteras, como si nos fuera la vida en ello. No hay nada que me llene más que sentir su placer por estar a mi lado. Hacer que suspire, que gima cerca de mi oído, que grite..
Me encanta tomármelo con calma y ver como ansía cada vez con más ganas que termine con ese sufrimiento,
La desnudo con toda la delicadeza que mi locura por tenerla me deja, aparto su pelo, beso y lamo su cuello, su oreja, su cuerpo...  mientras el sonido y ritmo de nuestras respiraciones se activan progresivamente.
Me clava las uñas en la espalda, me araña, me causa dolor demostrándome así su apetito de mí. Me retuerzo de placer por sentirla conmigo y sin más dilación le quité todo e hice que mi mano entrara en contacto con su sexo humedeciéndolo de inmediato. Mis dedos penetraron en su cuerpo y por consiguiente sentí cómo bajaba mi cremallera con fuerza y metía la mano por debajo de mis bragas.
Junto mi frente con la suya, nuestros alientos se mezclaron, nuestras miradas se encontraron y en sus ojos pude ver su excitación.
Cuando terminamos en un suspiro inquieto y con ganas de no acabar, pienso: "estamos ardiendo...", mientras nos besamos despacio, nos miramos, nos hacemos temblar...





Nos queremos.

domingo, 14 de junio de 2015

Butacas y autobuses.

Consúmeme; Preferiblemente antes de la fecha indicada. Antes de que puedas llegar a olvidarme..
Consúmeme; Pero nunca del todo, deja siempre un poco para no acabar conmigo.
Muérdeme; Justo donde debería de haber un corazón, asegurate del latido, pero luego no abandones.
Lámeme; cada una de las cicatrices que encuentres en mí, como si tuvieran la capacidad de abrirse de nuevo cuando no lo hagas.

Me rescatas con solo una sonrisa. Como si estuviera a salvo, como si estuviera en casa. Que acabas por ser el continente y el contenido.
Aunque seamos pura dinamita, pienso quedarme si todo explota por los aires. Porque no hay nada más bonito que derrumbarse con alguien de la mano y creo que encontré la mano más bonita que pude para hacerlo...
Aunque seamos puro fuego, pienso quedarme y saciar mi sed, mi hambre y mi locura de tí.

Deseo que me sobrevivas, que te quedes y que me mires como a una desconocida sentada en la butaca de al lado, o en la parada del autobús de siempre..


domingo, 7 de junio de 2015

Sálvame.

Diariamente pedimos deseos o simplemente dos de whisky con hielo para tomar en la barra de cualquier bar sin compañía...
Entré pues al bar, y me senté. Esta vez no fui a la barra, si no a una reserva que hice de "mesa para dos". 
La camarera me dió la carta algo sorprendida, con cara de "qué lástima da verte"
La verdad es que no estaba nada mal, y a no ser de tener visita, hubiera invitado a esa tía a sentarse conmigo.

Cogí la carta, la cerré y le dije, -"Soledad para dos, por favor, ¡ah sí! y un vaso de agua para pasarlo, del mejor que tengas, gracias".

La cara de esta fue un espectáculo, pagaría por verla día sí, día también, pero lo cierto es que cogió la carta y se dirijió a la cocina con intención de pedirlo como si se tratase de cualquier combinado de bar cutre.
Trajo el vaso de agua, estaba demasiado fría, lo que provocó algo de dentera chirriosa e incómoda. Le hizo gracia. Por la cara que puse al darle un trago pareció que me había metido un chupito del tequila más mexicano que existe.
Me sonrió y lo cierto es que me sentí salvada... hacía mucho tiempo que alguien no me salvaba con una sonrisa tan bonita y sincera. 
Me enamoré de la boca del lobo. Tuve la sensacíón de que eso no estaba bien, y como el ser humano huele lo prohibido y lo convierte en presa, yo no hice menos...
Mi "soledad para dos" no llegaba, y quise preguntarle.
-"Disculpa, ¿hay algún problema con mi pedido? Aún no ha salido y llevo esperando un rato mientras veo platos y platos salir de cocina".
Me miró, se sentó a mi lado riéndose y me dijo:
-"Es que mi turno no acaba hasta las 23:00h, en 20 minutos acabo y tendrás tu pedido sentado en frente".


Pedimos soledad cuando lo que necesitamos es alguien que nos cuide y nos diga que todo va a salir bien, que somos fuertes, y que podemos mojarle el hombro siempre que lo necesitemos...



Sálvame...