viernes, 29 de marzo de 2013

Baja del cielo y dame un abrazo, va. -D-.




Cabronazo,te echo de menos. El otro día salí a la terraza y se asomaros tus naikis por ahí, aún las conservo ¿sabes?
Joder, si supieras la de cosas que te estas perdiendo. Daniela ya ha dicho su primera palabra, y ya no se cae de culo cada vez que anda, según me dicen porque hace mucho que no le veo. Tu madre bien como siempre, tu cuarto intacto tal y como lo dejaste, hasta el olor sigue igual. Lo raro es que tu madre no te halla pegado un grito por como lo dejabas, madre mía.. Eso sí, echa de menos verte por ahí, no te olvida, y siempre limpia tu foto. Raulito es un liante, y sigue igual de castigado que siempre, aún qué lo si que echa de menos  es que le salves el culo siempre. Este es su primer año en el instituto, ya lo sabes.. y ahí va, tirando, con las notas de zoquete que tiene, pero aprobando el pequeñajo. Esa foto del salón que tanto odias que te hicieron en la playa la han agrandado y está en toda la entrada de casa. Darío, yo también te echo de menos. A tí, y a tus tonterias. Echo de menos tu puto hombro y tu puta sonrisa. Echo menos bailarte el agua, y que tú me lo bailes a mí ¿ Lo recuerdas ?
Esta puta soga no para de dar vueltas sobre mi cuello cada 22 de diciembre. Ese fue el último día que tuve los ovarios necesarios para ir a tu casa. A verles a todos, menos a tí claro. Faltaba tu silla y tu plato, pero no faltaba tu presencia. Lo jodido fue recibir a mi Merche entre lágrimas al verme. Lo jodido fue que yo también lo hice, lloré y rompí esa promesa de no soltar una lágrima por tí cuando pasó todo. Joder Darío, lloro solo al escribir esto. Lloro al escuchar 'Espacio y música' y lloro siempre que no tengo tus consejos. Ni si quiera se si sirve de algo escribir toda la mierda. Me decías que era una buena terápia, para aprender de cada uno de nuestros fallos.
Me dijistes que algún día encontraría a alguien. Y aquí estoy, creo que le he encontrado, al menos lo tengo. Significa mucho para mí, y me encantaría que le hubieses podido conocer. Pero todo lo que hacía te parecía bien, así qué seguro que no habrías puesto pegas. Gracias por cada recuerdo Darío, por cada sonrisa que me sigues sacando y cada lágrima. Simplemente gracias.
Te quiero pelusita.

miércoles, 20 de marzo de 2013

-Madriz y tu desnudas sois delito.-



Estábamos en la cama, los pies enredados entre las sábanas como en otra de tantas madrugadas.
Cuatro paredes nos guardaban del resto del mundo, en la habitación un aire cargado, un aire ilegal, un aire con la misma consistencia que mis sueños.

A nuestros pies papel, papel con las rimas que hicieron que sus bragas acabaran en el suelo.
Ella paseaba sus dedos por mi pecho mientras yo veía nuestra historia reflejada en el blanco de aquel techo.
Mientras clavaba su tierna mirada de inocente enamorada en mi me decía: "Cántame".

A lo que mi maltrecha boca contestó:
"¿Cómo te voy a cantar si ni siquiera se querer?"
Acto seguido echó el humo del cigarro de después tranquila, sonriendo,acercandose a mi oído diciendo; "si sabes querer".

domingo, 17 de marzo de 2013

-La mejor de mis rutinas-.



Y en mitad de la noche se me abrieron los ojos, como platos, inyectados, sudores fríos recorrieron mi cuerpo.
Entonces llegó a mi nariz ese olor, peor que cualquier perfume, volvería loco al más cuerdo, lo puedo jurar. Era ese olor, era su olor.

Miles de fantasmas aparecieron en ese momento, miles de recuerdos inundaron mi cuarto en ese instante.
De los primeros a los últimos.

Desde el baile de sus caderas por la habitación a su forma particular de mirarme apoyada en cama mientras sonríe y me pide un beso.
Al rato llegaron otros con un sabor más amargo, empezaron las promesas que cayeron al suelo por su propio peso, las hojas llenas de cosas que nunca dije, la papelera llena de folios con su nombre.

Mi cabeza también trajo el ruido de mi frente golpeando contra aquellas paredes, como quien choca con la realidad, maldiciéndome una y otra vez por dejar que se fuera, por no hacerla feliz.
Creo que mi subconsciente me quería castigar una vez más, recordarme que su sonrisa jamás volvería a esa habitación fría, extraña y oscura en la que se convirtió desde que ella giró el pomo de esa puerta.
Como echo de menos sus andares, su forma de moverse y la forma en la que hacía bailar a mis ojos tristes.
Me despierto y me doy cuenta de que no, de que todo ha sido un sueño. Ella sigue dormida, a mí lado. Vuelve su olor y se esfuman los olores amargos. 
Enseñame a quererte por si acaso se me olvida.

viernes, 8 de marzo de 2013

Entre ella y una bala.


 Esa que con un solo gesto te vuelca el pecho, esa con la que te gustaría soñar y despertar cada día en la misma cama, desayunar y tomar el postre entre sus piernas, esa.

Esa a la que le regalarías los oídos y el mundo si fuera necesario, esa
La que tiene las curvas en la que matarías por perder tus frenos, la que tiene los ojos que quieres para tus hijos, la que tiene la sonrisa por la que tú perderías cada uno de tus dientes, la que tiene ese lunar, ay ese lunar.

La misma a la que te llevarías contigo hasta para ir a por tabaco, esa.
Con la que compartirías hasta la droga, esa.
La que convierte en París tu Chernobyl particular.
La que tiene esos gemidos que quieres como banda sonora para el resto de tus noches, esa de la que te gustan hasta los enfados y los reproches, de la que te gusta hasta su gesto frunciendo el ceño.
Pierdes la polla por su coño. Lo sabes, yo lo sé y el problema es que ella también lo sabe.
Ella.

¿Sabes de quién te hablo, verdad?