sábado, 25 de mayo de 2013
Puse mi droga en tu pico.
Estos ojos tienen algo que ver con las drogas, que se llevan por delante a los mejores letristas. No es que me considere una letrista, ni mucho menos, pero sentarse y escribir día tras día lo que sucede en mí, ya es un reto al que aún no he superado. De pequeña nunca me llevaron a Disneyland, pero descubrí a Cobain y a Bukowski. Y así estoy.
¿Queréis hacer el favor de dejar de dar consejos de mierda sobre la vida? Con lo bonito que es romperse en mil pedazos por lo que sea. Romper a reír me parece una forma bonita de hacerse pedazos, por ejemplo, que me drogo solo para olvidar lo que me drogué contigo, y que esa es mí forma de hacerme pedazos. Luego vienes, me soríes y me rompes aún más pero a mí me gusta la droga cuando mata y me gustas tú cuando curas. Y no al revés. Así qué ven, ponte sobre mí y dime al oído cosas guarras. Yo no sé mucho de amor, pero cuando la abrazo pienso; 'joder, qué pequeño es el mundo'. Me olvido de ti poco a poco, de momento ya no te recuerdo con ropa.
Aúnque, para que mentir; Mi vida se ha ido a por tabaco y a mí ya es que me la suda todo, corazón...
viernes, 24 de mayo de 2013
Siempre tú en esos parrafos de mierda II.
Lo suyo, o lo nuestro mejor, sería que vinieras
con el conjunto interior morado (ese que solo te tapa lo justo pero innecesario) a sacarle los colores a palencia y a mí de mis casillas. Te quitaras el abrigo largo en el hall de la entrada y preguntaras dónde está la cama, el sofá o la encimera donde vas a dibujarme, uno a uno, todos los sueños navideños que he tenido entre tus piernas.
Lo suyo, o lo nuestro mejor dicho, sería que saliéramos por esta ciudad capital a visitar todos y cada uno de sus bares y sus baños sujetando la noche en baldosas con pintadas y tus leggins sonriendole al signo de exclamación de mis vaqueros.
Lo suyo, o lo nuestro digo yo, sería que dejaramos las apariencias y los besitos tímidos cenando en casa con mis padres mientras inicio el "road to perdition" por debajo de la mesa y sonrío, si ellos supieran lo que hacen sus hijos o, mejor dicho, las pocas cosas que no hacen.
Lo suyo, o lo nuestro rectifico, sería dejar claro en el ascensor que el amor no es un animal que se deba tratar con delicadeza ni la piel un arma de segunda fila ni tú seas una puta ni un yo una cabrona cuando bajamos la verja y nos reservamos el derecho de admisión.
Lo suyo, o lo tuyo quería decir, es venir hirviendo a este frío de lista de espera mientras te digo las guerras que no he podido vivir sin ti porque estaba pensando en tus ojos. Ni la pornografía me consuela ni en ninguna otra parte hay mareas ardiendo como las de tu coño. Tendrás que venir, porque tengo un alma blanca apuntándote entre las piernas o los dedos, qué se yo... y con tanto tiempo de estar sin ti lo reconozco ya no sé qué cojones hacer con ella.
jueves, 23 de mayo de 2013
Siempre tú en estos párrafos de mierda I.
Ojalá pudiera desahogarme con un golpe de letra y quitarme las grietas de esta garganta, a veces golpean las caricias de otros y a veces “querría destrozar algo hermoso” solo pa demostrarte las mil mierdas que me guardo dentro.
Paisajes de fotos grises como la mirada de la mitad de las personas que me rodean, capullos con espatula y pincel que se dicen las máximas tonterías con los minimos intereses, putas baratas tan fáciles de follar que ni siquiera se venden, ¿te puedo comprar? tengo suelto en el bolsillo y estrofas de sobra aunque no sepa tocar la guitarra.
Hadas violadas con varitas mágicas de listillos pasados de rosca, borrachos anónimos sin intimidades, contenedores de sangre fría como ratas hurgando detrás de una papelera, mesas olvidadas por papeles de poetas de etiqueta y braguetazo, heridas abiertas como las piernas de la última chica a la que dije te quiero, promesas en fila india haciendo cola para entrar en un matadero llamado futuro, restos de semen en la comisura de los labios de la mujer más guapa de toda la cárcel, piernas huyendo por las estanterías donde termitas hambrientas devoran libros carcomidos por la mediocridad del gusto de los lectores. Retratistas de vacío al por mayor,mercaderes de sentimientos made in su puta madre, arrogantes trapecistas que solo saben bajar escaleras y subir los precios, labios vendidos como chivos expiatorios, amantes con el rabo entre las piernas y todas las mentiras del mundo guardadas en el corazón, bibliotecas ardiendo, arboles quemados, esperanzas más que muertas…
sábado, 18 de mayo de 2013
París, despierta, esto es una puta mierda.
Este disfraz alquilado no traía consigo una sonrisa contra la música, así que es un poco como desnudarse pero con muchas heridas y ningún orgasmo.
Imposible delante de las visitas.
Pero luego, cuando me quedo sola, las pongo una y otra vez nuestras canciones e imagino que las escuchas desnuda por aquí, escondida entre las sábanas y quejándote por el frío.
(Si vieras la de bajoceros que han crecido en la habita desde que no vienes…)
Y me imagino a mí metiéndome con todos tus grupos maqueteros para picarte, intentando hacerle cosquillas a tus opiniones, o riéndome del strereo para que pongas esos ojitos de“como te pases me lo vas a tener que comer muy bien, así que sigue así, valiente” y siguiendo así, claro, hasta besarte como una chica difícil, yo, que siempre fui tan fácil.
Y no sé si me pongo triste o feliz al recordarte dibujándole striptease a los empalagos y al rap follándotelo directamente.
Qué preciosidad de rabia, qué maravillosa tristeza esconde el paisaje de las cimas más altas una vez has bajado. Y qué nostalgia abierta te abre su futuro de puertas cerradas para que las recuerdes, para que aprendas a vivir alrededor de lo que ya no harás.
Llega un momento en que si miras hacia atrás lo bueno y lo malo pierden su matiz de diferencia para unirse en un solo tiempo verbal: pasado.
Da igual lo mucho que duela, el vacío aséptico con que te trate o que no pida permiso para los puñetazos. De qué nada sirve la indómita libertad del que no le quedan monedas ni balas en la ruleta.
Qué poco importa la velocidad después de haber escupido el equipaje y los besos por la ventanilla. Quiero decir que si no tengo cicatrices es porque nunca dejé que se cerraran mis heridas y por eso le doy al play como si el dolor fuera un juego de musas enjauladas.
Lo único que sé es que en mitad de este desierto también llueve cada vez que pones ojos de música.
viernes, 17 de mayo de 2013
I GRIEGA.
Dicen que la tristeza, si la abanicas, se extiende como el fuego. Y que eso da calor. También.
Puedes ponerle el perfume que desees a todo esto, hacer que huela bien o duela menos, pero la única forma de maquillar una mirada es escondiéndola entre las sombras y esperar a que los miedos terminen de comer el alpiste.
Luego pondremos el tedio sobre la cornisa y lo llamaremos paisaje. O madurez. Y llamaremos a los hombres por sus cosas y a cada losa por su nombre. Ya hay una humanidad que limosnea la belleza en stocks de pornografía en horarios de máxima audiencia, y hay odio que habita detrás de cada mentira esperando su turno para el estrellato. Sus 15 minutos de infamia: su última oportunidad.
¿Sabes que el odio está lleno de esperanza?
Aquí tienes tu caja fuerte, tipo débil. Ya puedes alquilar un precipicio con vistas, pagar el seguro, y arrendar en desprecio tu jardín de hierbas silvestres a los fumigadores de lo doméstico. No vas a desnudarte, ¿verdad? Yo venía a pedir el sexo y la balada. A rogarle suciedad a lo impoluto. Yo quería el barro y dejarme llevar sin etiquetas, pero solo fui un muñeco de trapo en tu cajita de alfileres. Por no plantar cara te acabas jodiendo, y antes o después te van a joder.
Tú coje tus propias alas y despliegalas hacía donde seas feliz. Hasta donde te hagan feliz. Coge un buen porro, la riño y alguna que otra sonrisa para pasar el día, y plantale cara a la relidad. Dile a esa realidad lo que sientes y quieres. Sin miedo.
Estoy contigo.
jueves, 16 de mayo de 2013
Hasta rota estás bonita.
Mi puta vida tirada en el sofá, acariciando otro gato que no es el mío, poniendo en mute una televisión que no es la mía para poder el leer un libro que no es el mío. Mi puta vida, corriéndose en una cama que no es la mía, sonriendo a una mirada que no es la mía. Y aún así la vida es mía.
Y yo convenciéndome de que hay peores cosas que tenernos lejos. Aún peor es saber que nos tenemos, el miedo irracional a perdernos y lo que eso conlleva.
Siempre podemos estar más cerca, pero nadie asegura que después de perdernos podamos volver a encontrarnos. Que sí, que hay cosas peores que tenernos lejos.
Mi mente es como el ambiente de Blade Runner, pero tú rondas por ahí y aparece el puto sol, me desorbitas. El odio lo conviertes en más odio en diferente medida. Te odio mil veces y te quiero mil una. Quién lo diría.
Felices siete dieciséises.
Egoluegoexisto.
martes, 14 de mayo de 2013
Overdose de tí.
El sabor del olvido destilado sabe a ti. Y yo lo mezclo con whisky.
Sobre una base de cerveza, con un gusto de porro en la saliva. Siempre hablando de amor y de drogas dudando en que quizá el amor también sea una jodida droga que no hace más que garabatear mi corazón.
Demasiados secretos detrás de todo este placer, detrás de esto que hace que flotes.
Pensé en dejar escribir de amor para cubrirlo de asco,hacer borrón y cuento nuevo en torno a mí para cambiarme la vida que había elegido; por mi miedo al final feliz, a la alegría sostenida, a la necesidad del dolor, para sentirme a gusto con la justicia de las culpas, mis putas fieles, mis enemigas consejeras. Pero no puedo.
Si algo de malo tienen las drogas es la dependencia que crean sobre tí. Yo me encuentro en ese limbo yonki; demasiado drogada para mantenerme despierta, pero no lo suficiente para dormir.
Si pierdo a mí droga lo pierdo todo. Pierdo mi flote, al capitán de este mí barco, pierdo a mi musa.
Yo jugando a buscarte y necesitarte pudiendo jugar al escondite para no encontrarte. Pero ¿en quién me miraré cuando me aburra del juego?
Y dónde estarás tú, buscándote.
De tú embriaguez a mis drogas solo hay un corsé de elegancia. A un beso de erizarnos la piel, hay un pequeña distancia que nos exaspera. A casi nada de la risa y el orgasmo, el último paso, qué pasada…
lunes, 13 de mayo de 2013
Maldita musa, te estoy llamando.
Cada día que pasa me pregunto cómo has llegado a ser quien eres en mi mundo desde el primero de ellos.
Cómo desde el día 0 eres especial y cómo desde el 1 ya eras importante.
Cómo desde el día 16 te decía los 'te quiero', hasta ahora.
Perdí la cuenta de los días, no los necesitaba. Teniéndote conmigo no requería de calendario, yo empecé uno nuevo.
Es difícil de explicar con palabras lo que siento.
'Ego luego existo'; ego no existo si no estás tú. Ego no soy yo sin tú.
Tú, desde el día 0, tú.
Maldita musa, te estoy llamando.
jueves, 9 de mayo de 2013
Jazz.
[No soy capaz de escribir.]
Acaricio el teclado cómo con la necesidad de hacerlo, cómo si escribir me sirviese para no discutir conmigo misma. Pero qué más da.
Siempre termino hablando de tu espalda y mis dedos sobre ella a ritmo de jazz de fondo. "Nuestro jazz", qué bonito suena. Pero así no me ayudo, para nada. Sólo termino haciéndome todavía más daño.
Cómo el pedirme que deje de drogarme cuando eso es lo único que me puede calmar ahora mismo.
[Y voy escribiendo un poco más.]
O siempre acabo hablando de su media sonrisa, sí, esa que me encanta tanto. O de los escalofríos en la espalda por las cosquillas de los recuerdos. O hasta de tus ojos miel, que teniéndolos, quién los necesita azules...
[Y va saliendo todo.]
Pero al final, te das cuenta de que sí has escrito, más o menos, y que no me ayuda para nada. Cómo el querer de dejar de drogarme, cuando es lo único que me calma cuando no te tengo encima.
Y que esta guerra es sólo de puertas para dentro.
Me estás destrozando todo como muy fuerte y, quién soy yo para decirte que pares.
«Se me acercó y me gritó muy bajito al oído que el amor no existía pero que: sh. Antes de eso jamás había creído que existiese.»
lunes, 6 de mayo de 2013
''Mi propia ingravidez''.
Fuera llueve, o quizás no.
No lo sé, me giro buscando inspiración, pero recuerdo que la cama esta vacía, entonces mis ojos... Irritados rojos como el pintalabios que marcó mi cuello la última vez.
Se cierran, noto el latir del corazón que va a rastras en mis cabeza, en la habitación 40º pero por dentro tengo frío.
Mi puta cabeza no me da tregua, suelto el bic, la mente esta en standby, el punto rojo fijo. Fijo como mis ojos clavados en ese hueco donde había un cuento, echo a volar en mi imaginación.
Empiezo a verte por mi habitación echada en mi cama tirándome del brazo para que suelte el boli y deje de dedicarte líneas.
-Quiero leerlo, decías
- No esta acabado, contesté, como siempre.
Te acercaste a mi oído para terminar de convencerme, cuando me fijé llevabas mi camiseta. La misma que hacía escasos veinte minutos adornaba el suelo del cuarto.
A tirones otra vez, empezamos a mordernos, como si mañana el mundo fuera a terminar, marcar por el cuello y adornos en la piel "te quieros" que se me iban dibujando en la sien.
Entre mordiscos, sudor y gemidos nos prometimos un mundo que hoy nos tiene hipotecados.
De fumada escribo esto, en el mismo sitio, esperando ese tirón del brazo que me haga soltar el boli y esa voz en el oído que consiga que me gire.
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