lunes, 24 de septiembre de 2012

Oda.





¿Dónde estoy? Pestañeo y en lugar de ver negro veo rojo. No sé si pensar que es mejor, por eso de que asocian el negro con tristeza. Yo el rojo lo asocio con tus tacones.. tus labios.. tu tanga.. eso si que es tristeza.
Terminé todo para no pensarte y volverme aún más loca, terminé con todo para que no sufrieras más, y ya ves. Joder, te echo de menos. Ahora te veo llorar y ni siquiera puedo decirte que estoy aquí, contigo.

No te has quitado mi anillo, eh; por ahora, supongo.
Tu vida.. no a cambiado mucho sin mí, quizá alguna lágrima más al día. Sigues despertándote a las siete y ocho, mirándote al espejo y sonreír, falsamente aunque sea, como yo te dije; empezar con una sonrisa hacia uno mismo es la mejor terapia. Después coges el metro, instituto, metro, estudiar, salir con tus amigas, mirar el móvil. Ahí está tu primera lágrima, cuando sabes que no soy yo, y que nunca más lo seré. No llores, pequeña. Impotencia. No puedes oírme. Tus amigas te abrazan, te secan las lagrimas, te sacan sonrisas.. Eso que solía hacer yo.

Ahora estoy en mi habitación. Siguen todas mis cosas, intactas, como si nadie hubiese pasado por ahí. Voy a la habitación de mamá. Veo asomar por debajo de la almohada una esquina de papel. Es mi carta, ahora emborronada por lágrimas que hicieron que la tinta se corriese. Cómo te conozco, ¿eh? Lo triste es que tú a mí no me conocías y no esperabas que ésto pasase. Sé que esas lágrimas no son de tristeza, son de arrepentimiento; arrepentimiento por todo eso que podías a verme demostrado y no lo hiciste, por todas esas caricias que necesitaba y no me diste, por abrazos que nos dimos pero fueron demasiado tarde. Ya está no lo pienses pequeña.
Estoy tumbada en la carretera. Coches, motos, autobuses, pasan por encima de mí y no siento nada. Ni siquiera me ven. Sus vidas también siguen igual. Nada a cambiado. En unos meses ellas estarán felices otra vez, y mis 15 gramos, los que ahora escriben, desaparecerán del todo al no estar ya en ninguna cabeza o en ninguna lágrima.
15 gramos, eh, solo 15, sin ti.

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