Llevaba dormida un par de meses y el cuerpo comenzaba a encangrenarse.
Mi cabeza quería abrir los ojos, pero... pero mis manos estaban paralizadas, mis piernas hundidas y mi pecho... mi pecho había dejado de sentir.
Después de todo, ya me había autoconvencido el hecho de qué nadie podría cambiarlo, pero me has despertado.
Tengo demasiadas legañas en los ojos, de las lágrimas quizá... Porque a pesar de haber estado dormida durante meses, no he descansado; hasta que me has despertado; y odio tener que decirlo, pero aunque me encante, no deberías de haberlo hecho.
No tendrías que haber aparecido, y mucho menos me tendrías que haber despertado...
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