viernes, 3 de abril de 2015

Cápsula tres.


Ya soy mayorcita para tanto autocompadecimiento asocial depresivo. Al mío me refiero, pero al ajeno también... sobre todo al ajeno.
Siempre suelo entrar de puntillas, porque no me gusta hacer ruido y una vez dentro rompo todo lo que encuentro por mi paso, pero me quedo. Sin embargo tú... Tú entras rompiéndolo todo y luego te vas de puntillas, con cara de no haber roto un plato en tu vida... ¡unos cojones!
"Quizá el mundo ahí fuera es cruel y yo no me haya dado cuenta, quizá mi historia en tu papel no sea lo que me interesa... ¿Quién dicta lo que has de soñar?
¿Quién dice que eso no pueda cambiar jamás? ¿Quién se llevó la diversión, de hacer lo que nos apetezca?"



Yo tan de pensar en bañarme en pelotas y tú tan de intentar definir el mar.

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