viernes, 24 de mayo de 2013
Siempre tú en esos parrafos de mierda II.
Lo suyo, o lo nuestro mejor, sería que vinieras
con el conjunto interior morado (ese que solo te tapa lo justo pero innecesario) a sacarle los colores a palencia y a mí de mis casillas. Te quitaras el abrigo largo en el hall de la entrada y preguntaras dónde está la cama, el sofá o la encimera donde vas a dibujarme, uno a uno, todos los sueños navideños que he tenido entre tus piernas.
Lo suyo, o lo nuestro mejor dicho, sería que saliéramos por esta ciudad capital a visitar todos y cada uno de sus bares y sus baños sujetando la noche en baldosas con pintadas y tus leggins sonriendole al signo de exclamación de mis vaqueros.
Lo suyo, o lo nuestro digo yo, sería que dejaramos las apariencias y los besitos tímidos cenando en casa con mis padres mientras inicio el "road to perdition" por debajo de la mesa y sonrío, si ellos supieran lo que hacen sus hijos o, mejor dicho, las pocas cosas que no hacen.
Lo suyo, o lo nuestro rectifico, sería dejar claro en el ascensor que el amor no es un animal que se deba tratar con delicadeza ni la piel un arma de segunda fila ni tú seas una puta ni un yo una cabrona cuando bajamos la verja y nos reservamos el derecho de admisión.
Lo suyo, o lo tuyo quería decir, es venir hirviendo a este frío de lista de espera mientras te digo las guerras que no he podido vivir sin ti porque estaba pensando en tus ojos. Ni la pornografía me consuela ni en ninguna otra parte hay mareas ardiendo como las de tu coño. Tendrás que venir, porque tengo un alma blanca apuntándote entre las piernas o los dedos, qué se yo... y con tanto tiempo de estar sin ti lo reconozco ya no sé qué cojones hacer con ella.
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