miércoles, 20 de marzo de 2013
-Madriz y tu desnudas sois delito.-
Estábamos en la cama, los pies enredados entre las sábanas como en otra de tantas madrugadas.
Cuatro paredes nos guardaban del resto del mundo, en la habitación un aire cargado, un aire ilegal, un aire con la misma consistencia que mis sueños.
A nuestros pies papel, papel con las rimas que hicieron que sus bragas acabaran en el suelo.
Ella paseaba sus dedos por mi pecho mientras yo veía nuestra historia reflejada en el blanco de aquel techo.
Mientras clavaba su tierna mirada de inocente enamorada en mi me decía: "Cántame".
A lo que mi maltrecha boca contestó:
"¿Cómo te voy a cantar si ni siquiera se querer?"
Acto seguido echó el humo del cigarro de después tranquila, sonriendo,acercandose a mi oído diciendo; "si sabes querer".
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